miércoles, 27 de julio de 2016

EDUCACIÓN: LA HERENCIA QUE DEJA EL SAAVEDRA DE OLLANTA, AL SAAVEDRA DE KUCZYNSKI


El economista Jaime Saavedra Chanduví (JSCH) continúa como Ministro de Educación. Se desempeña como titular del Sector desde el 31 de octubre del 2013, cuando fue nombrado por Ollanta Humala. Ahora seguirá dirigiendo el MINEDU con el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski.

¿Qué herencia deja el Saavedra I de Ollanta, al Saavedra II de Kuczynski? Quiero señalar solamente algunos elementos, respondiendo esta cuestión.


CAMBIAR LA FINALIDAD

Algunos ven la continuidad de JSCH como si ya estuviese en marcha una “Política de Estado” en educación. La verdad es que el economista -con enfoque pragmático- generó mayor dinamismo en el Sector, sin poner en cuestión su finalidad implícita. Mejoró los procesos, los recursos y –de alguna manera- algunos objetivos-metas de corto plazo, pero sin alterar el modelo de educación-sociedad, como propósito final.

JSCH hizo más funcional el sistema. No hay un JSCH de Ollanta, ni un JSCH de Kuczynski. Existe un buen profesional y tecnócrata del sistema.

Por ello, la derecha ilustrada aplaude su continuismo en educación. Aún más, quienes solamente se fijan en modificaciones en los recursos, procesos y resultados de corto plazo, ciertamente aplauden también la permanencia de Saavedra, pues –qué duda cabe- resulta siendo un activista de primera línea, en la educación peruana. Ciertamente puede hacer muchísimo, pero sin alterar la finalidad global del modelo hegemónico neoliberal. Y esto es mucho decir, en la actualidad de la educación de nuestra Patria.

La herencia de fondo que deja Saavedra I al Saavedra II es modificar la finalidad de la educación, en relación a un nuevo modelo de sociedad. Este cambio parece un imposible; sin embargo –a nuestro entender- JSCH puede continuar modernizando el Sector, sin buscar alterar el modelo hegemónico. Señalemos solamente algunos cambios modernizantes, que algunos llaman “reforma educativa” y que Saavedra II podría seguir implementando, en tres campos precisos del sistema educativo peruano: Estudiantes, Currículo y Docentes.


ESTUDIANTES

1.    Intensificar las medidas para mejorar la calidad y pertinencia de los aprendizajes. Éstos no solamente son pésimos para la mayoría de nuestros estudiantes; sino que los reportes de la Evaluación Censal de Estudiantes se utilizan mal: Están focalizados en dos áreas curriculares y en dos años de la Educación Básica; los “bonos” que se otorgan a las instituciones que mejoran en los aprendizajes “focalizados” incentivan el engaño respecto al criterio de una formación integral y en el conjunto de la Educación Básica. Aún más, confunden “rendimiento focalizado” con “calidad educativa”.

2.   Acelerar la cobertura de los estudiantes de Educación Inicial, desterrando los PRONOEIs solamente a casos excepcionales, como ubicarlos en los CEBA, para atender a pequeños cuyas madres estudian en estas instituciones,¡.

3.    Atender a cerca de 10 millones de Jóvenes y Adultos que no han culminado su Educación Básica, ya que la cobertura actual apenas llega a un escandaloso 2%. La inversión en la formación de estos Jóvenes y Adultos, que son potencial demanda de la EBA, además de concretizar su derecho a la educación, permitiría mejorar la producción y productividad en lo inmediato con impacto en la aceleración de la Tasa Interna de Retorno (TIR).

4.    Mejorar las condiciones de educabilidad, principalmente en Educación Básica. Dos campos podrían y deberían intensificarse: (1) Alimentación Escolar generalizada;  y (2) Servicios sistemáticos de salud preventiva en los estudiantes. En ambos casos, debería primar el criterio de descentralización; por ejemplo, usando los recursos naturales de cada región en la alimentación escolar.

5.    Afrontar decididamente el déficit en infraestructura escolar, con criterios pedagógicos, de seguridad y cultural. También en este caso, la inversión debería darse con criterio de descentralización.

6.    Generalizar la Jornada Educativa Completa (JEC). Priorizándola en áreas deprimidas y de menor desarrollo educativo; asegurar alimentación escolar a los Educandos; y re-formar a los docentes para estar con los estudiantes en jornadas más amplias, sin aburrir a los estudiantes.

7.    Replantear la atención en la llamada Educación Inclusiva, donde nuestros hermanos/as con Necesidades Educativas Especiales, lejos de ser incluidos, vienen siendo excluidos. Ni la infraestructura, ni el material didáctico y mucho menos los docentes están preparados para brindar una adecuada y humana atención.

8.    Revisar el Programa BECA 18, donde solamente una tercera parte de los estudiantes tiene éxito. La selección y, fundamentalmente, el sistema de tutoría y acompañamiento están poniendo en cuestión la eficacia del Programa.

9.    Reorientar los llamados Colegios de Alto Rendimiento (COAR), los cuales no solamente están generando inequidad (por ejemplo, en costos unitarios y condiciones de educabilidad), sino que se presentan sin una estrategia articulada al conjunto del sistema.

10. Elaborar en cada Región y a nivel nacional una suerte de “Mapa de Desarrollo Educativo”. Los resultados de este mapeo nos permitirían establecer políticas de discriminación positiva.


CURRÍCULO

11.  Revisar el recientemente aprobado “Currículo Nacional de Educación Básica” (CNEB). Si bien se presenta como un avance, tiene falencias que deben superarse. Señalamos algunas imitaciones importantes, que deberían llevar a modificar la Resolución Ministerial Nº 281-2016-MINEDU del 02-06-2016.

12. Precisar el nexo entre Perfil de Egreso de los Estudiantes de Educación Básica con una explícita Finalidad o Modelo de País o de Región (por ejemplo, para un desarrollo socio-económico sostenible, para la afirmación de las identidades culturales y para la sentar las bases de la independencia científica y tecnológica).

13. Considerar la positiva “diversificación curricular” a nivel de regiones e Instituciones Educativa para EBR; pero también “diversificación curricular” en  Educación Básica Alternativa (EBA) y Educación Básica Especial (EBE). En estas modalidades la simple y mecánica “adecuación curricular” constituye un absurdo pedagógico y aún de inversión de recursos económicos.

14. Establecer capacidades y competencias con historicidad. El previsto proceso formativo debe señalarse, considerando los ciudadanos que deben formarse con el nuevo currículo desde el 2017. Y en este sentido, la proyección de país debería ser al año 2030-2050. Por ejemplo, ciudadanos que han superado el analfabetismo de lecto-escritura, el analfabetismo informático-robótico y el analfabetismo investigativo, como lo demanda Juan Carlos Tedesco.

15. Precisar los prerrequisitos de personal, de materiales y de recursos económicos  que supone concretizar el CNEB reajustado. Por ejemplo, en lo referente a la elaboración de diversificados Proyectos Curriculares Regionales y para las tres modalidades de la Educación Básica (EBR, EBA y EBE). Sin este señalamiento, no se podrá establecer una estrategia válida y la propuesta será un simple papel, sin mayores cambios modernizantes en la educación del país.


DOCENTES

16. Enderezar seriamente la tendencia a no contar con suficientes profesionales de la educación a partir del 2025. Los múltiples factores que están condicionando esta tendencia deberían ser afrontados con urgencia.

17. Revisar el estatus, número y roles de los Institutos de Educación Superior Pedagógica. Debería imponerse la racionalidad para hacer de estas instituciones depuradas, verdaderos centros de alta formación inicial y en servicio de los docentes, así como de investigación educacional sistemática en cada Región.

18. Promover que los docentes del Sector Público conquisten la Jornada de 8 horas de trabajo (un siglo después de los obreros). Trabajando una jornada completa de 40 horas cronológicas a la semana, deberían dedicarse 30 horas al trabajo directo en el aula y las 10 horas adicionales a la tutoría de los estudiantes, preparación de materiales y procesos didácticos, investigación, atención a los padres-madres de familia, capacitación. De esta manera, se superaría la actual situación donde al profesor se le reconoce remunerativamente solamente las horas trabajadas con los estudiantes, pero sin contabilizar el trabajo adicional que se le demanda. Esta medida debe ser concomitante al desarrollo de la JEC, impactando en la mejora de los aprendizajes de los estudiantes, pero también en la desaceleración de la demanda nominal de más docentes estatales y el crecimiento de la demanda de docentes en el sector privado (pues, quienes trabajan simultáneamente en el sector público y privado, se verían impedidos de hacerlo).

19. Modificar la actual Ley de Reforma Magisterial, principalmente en lo que atañe: a la estabilidad laboral de los docentes (evaluación por desempeños); al número de “escalas magisteriales” que deberían reducirse;  a la edad de cese establecido rígidamente a los 65 años; y al trato a los maestros/as cesantes y jubiliados. En el caso de docentes nombrados cuyos desempeños comprobados vulneren el derecho de los estudiantes a tener una educación de calidad, deben ser separados de la carrera pública magisterial y ubicados en otras funciones dentro del sistema educativo, considerando su derecho al trabajo.

20. Crear en el quinquenio unas 140 mil plazas orgánicas de docentes a tiempo completo (un promedio de 28 mil al año). De esta manera, al 2021 tendríamos alrededor de 363 mil docentes del sector público en situación de nombrados, con no más de un marginal 3% de contratados.

21. Aumentar la Remuneración Básica del magisterio nacional, a no menos de 2000 soles al mes, así como el promedio remunerativo del conjunto de los docentes en servicio y en situación de cesantes y jubilados.

22. Activar el Área de Innovación e Investigación, como desempeño laboral de los docentes y que fue aprobada en la Ley de Reforma Magisterial (Ley 29944, Art. 12º, inciso d). El FONDEP podría canalizar el cumplimiento de este dispositivo.

23. Negociar con las organizaciones gremiales del magisterio (SUTEP, ANCIJE…), diversas formas de pago de la deuda social que el Estado tiene con los docentes activos y cesantes.

24. Habilitar en cada Institución Educativa no solamente una “sala de profesores”, sino también espacios de trabajo personal de cada docente, con los equipos informáticos requeridos.

Lo señalado ciertamente está referido a tres campos del sistema educativo y ellos son más. Ciertamente podrían aumentarse otras medidas y aún así no tendríamos una “reforma educativa”. Ésta tiene mayores exigencias, pues se orienta a cambios sustantivos y estructurales del mismo enfoque del sistema educativo.

Las 24 medidas –puestas para el debate- podrían mejorar la Educación de nuestro Pueblo, con esta suerte de “modernización educativa”. Tendríamos una cierta decencia en la práctica educativa de nuestro país, aún dentro del modelo hegemónico. Sin embargo, concretizar estas medidas tiene un costo. ¿Los guardianes del modelo estarán dispuestos a derivar recursos para esta modernización?.