lunes, 22 de marzo de 2010

ESCÁNDALOS PÚBLICOS: SU IMPACTO EN LOS EDUCANDOS

En la vida cotidiana de los pueblos, hay muchas situaciones o comentarios que provocan rechazo e indignación entre las personas; son los escándalos. Cuando éstos son manifiestos a grupos de personas y no pueden ocultarse fácilmente resultan siendo “escándalos públicos” que tienen repercusiones a nivel de una institución, de una localidad, de una región o de todo el país. En casi. En el caso de personas o instituciones públicas, los escándalos generalmente van junto con la corrupción.

El Perú está plagado de escándalos públicos en todos los sectores y espacios. Ahora estamos viviendo el escándalo del indulto de Croussillat y su anulación posterior. Pero como que un nuevo escándalo “hace olvidar” al anterior. La lista de los que tienen alcance nacional es larga durante el actual Gobierno: El hijo oculto del Señor Presiente de la República; la compra de patrulleros sobrevaluados; los “petroaudios” y su olvido; los congresistas mataperros, con viajes pagados por “Alas Peruanas” y con servidores para lavarles los pies; el “Baguazo”; la dádiva a una artista para show en Trujillo con fondos del Estado; etc., etc., etc.

Podemos preguntarnos: ¿Los escándalos públicos afectan el proceso formativo de nuestros estudiantes?


ESCÁNDOLOS EN EL SECTOR

1. Importa precisar que en el sector educación, también tenemos escándalos públicos. Por ejemplo y desde el Ministerio de Educación (MED): fallas garrafales en instrumentos evaluativos de docentes; venta del local del MED y su funcionamiento atomizado; notas de docentes evaluados que se alteran dos veces en un solo día “por fallas técnicas”; textos escolares con serias limitaciones ortográficas; donaciones de profesores mexicanos para el sismo del 2008 con dudosa ejecución, etc. etc.etc.

2. También hay que reconocer que algunos escándalos del sector se dan a nivel regional y/o local, como actos de corrupción: venta de puestos de trabajo, cobros indebidos, uso indebido del cargo, impunidad, venta de notas y otros (1).

Y lastimosamente en algunas instancias de las organizaciones gremiales del magisterio hay manifestaciones de escándalo: Tráfico de influencias de algunos dirigentes, paralelismo sindical, paralelismo en el Colegio de Profesores del Perú, las perversas prácticas contra la unidad sindical, como lo señalaba últimamente una carta “pública” el Padre Juan Dumont, etc.

POSIBLES IMPACTOS

3. Una de las conclusiones del Informe Nº 147 de la Defensoría del Pueblo, que antes hemos citado, acepta que hay “afectación del contenido esencial del derecho a la educación por (los) actos de corrupción” (p.266).

Nuestro gran pensador peruano Augusto Salazar Bondy se preguntaba si hay educación para los no-valores o contra-valores. Y desde su punto de vista humanista señalaba tajantemente que la educación o formaba para los valores o no era educación (2). En este marco, toda práctica corrupta y de escándalo público se encuentra en las antípodas a la misma naturaleza del quehacer educativo.

4. Desde un enfoque humanista que asumimos, debemos señalar que el proceso formativo de los estudiantes no se agota en lo cognitivo y mucho menos solamente en dos áreas curriculares (comunicaciones y matemáticas). Este enfoque de “moratoria curricular” es ajeno a una opción de formación integral de la persona, donde también se incluye la formación en valores, que tiene que ver en preparar a los estudiantes como ciudadanos que pugan contra la corrupción y saben analizar los escándalos públicos.

5. Hay que señalar que nuestros niños y niñas no son ajenos al contexto donde viven. Ellos se enteran de los escándalos públicos de manera directa o indirecta.

A veces esos escándalos se dan en su propia institución educativa y ellos los ven y/o escuchan comentarios sobre ellos de manera vivencial. Esto sucede, por ejemplo, en situaciones conflictivas de “clima institucional” (relaciones entre docentes, relaciones con los padres-madres de familia, relaciones con el personal directivo).

En otros casos, los mismos estudiantes son víctimas directas de la corrupción (venta de notas, abuso sexual).

6. Nuestros estudiantes ahora escuchan sobre Crousillat o ven en la TV  al ex Ministro de Justicia Pastor con el puño en alto defendiendo situaciones que a veces no entienden. ¡Claro que esas conductas les impactan! Los escándalos públicos van creando una manera de vivir en sociedad, a veces ajena a la moral pública, a una ética decente, a valores humanos o a una determinada opción religiosa. Los escándalos públicos se convierten en pautas de comportamiento que paulatinamente se van internalizando en nuestros estudiantes. Poco a poco, la socialización de los escándalos forja algo como: “Si ellos actúan así ¿por qué yo no también?".

Hay aprendizajes directos que vienen de la experiencia y vivencia de los mismos estudiantes y aquí están los escándalos públicos. Y hay aprendizajes mediados de manera intencional por los docentes. Los estudiantes también aprenden en la calle. La tesis de tener una “sociedad educadora” se viene abajo con los escándalos públicos.

7. Los maestros y maestras de base debemos ser “germen” e “instrumentos” del hombre nuevo que buscamos construir  en una sociedad diferente. Esto supone que nuestra vida cotidiana debe ser ejemplar, como un anticipo o como un testimonio de lo que queremos que sean nuestros estudiantes. De manera individual y grupal, hay que desterrar de nuestras instituciones educativas toda forma de corrupción y de escándalo.

8. Los maestros y maestras de base no debemos “hacernos de la vista gorda” ante los escándalos públicos, como si ellos nada tuviesen que ver con el proceso formativo de nuestros estudiantes. Con mucho tino, en Educación Inicial y Primaria hay que dialogar sobre esos hechos cuando son públicos y buscar sacar lecciones positivas. En Educación Secundaria, los escándalos públicos ya pueden ser materia de análisis. En este último caso, un escándalo público debería ser objeto de señalamiento estudiantil de cuáles son su determinaciones (causas), cuáles sus efectos, cuáles las alternativas y llegar a conclusiones prácticas para la vida cotidiana. En educación, las situaciones sociales negativas no pueden ni deben ocultarse; sino analizarlas críticamente para tomar nuevas decisiones prácticas y avanzar como humanos. También un  nuevo tipo de sociedad -con la cual soñamos- debe incluir la práctica de valores.

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(1) Ver DEFENSORÍA DEL PUEBLO: “Informe Nº 147 de la Defensoría del Pueblo – Aportes de la Defensoría del Pueblo para una Educación sin corrupción”. Lima, 03-12-2009.

(2) SALAZAR BONDY, Augusto (1967). Idea de la educación. En “Didáctica de la Filosofía”. Lima, Edit. Universo p. 15-23.

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